Por Camilo Hernández, físico de la Universidad Nacional; camilohernandez@linuxmail.org
En la madrugada del 28 de marzo de 1979, el reactor principal de la planta nuclear Three Mile Island se encontraba en reabastecimiento, por lo que el reactor secundario operaba al 97% de su capacidad. En ese momento ocurrió una falla del sistema de refrigeración. Los operadores, que recién empezaban su jornada, fallaron al interpretar los datos que les entregaba la consola de mando y cortaron el sistema de refrigeración de respaldo. Entonces comenzó un sobrecalentamiento que fundió parte del reactor y puso en alerta a todo EU, donde el reciente estreno de la película The China Syndrome, con Jane Fonda, tenía prendidas las alarmas sobre la energía nuclear. Fue inevitable que los titulares más pesimistas se vieran al día siguiente y que el pánico asaltara a miles de personas, aun a pesar de que el sobrecalentamiento no alcanzó a provocar una fuga considerable de material radiactivo ni mucho menos la explosión de la planta.
Desde entonces nunca más fue construida una planta nuclear en EU y sus políticas respecto a la energía nuclear cambiaron para siempre. Atrás había quedado el programa Átomos para la Paz, creado por el presidente Eisenhower, y con el que Colombia obtuvo en 1963 un reactor nuclear de 10 kw, apenas lo que consume un automóvil andando por la ciudad. Se destinaba a demostración e investigación y se alojó en el hoy desaparecido Instituto de Asuntos Nucleares, en la Calle 26 con Carrera 50, en la Localidad de Teusaquillo.
Las investigaciones del IAN duraron mientras lo quiso EU. En 1993, tras años con muy poca actividad, el IAN fue oficialmente rebautizado como Instituto de Asuntos Nucleares y Energías Alternativas, INEA, y en 1996 el edificio fue cedido al Instituto Colombiano de Inmunología, que aún celebraba el Premio Príncipe de Asturias otorgado a Manuel Elkin Patarroyo en 1994.
La energía nuclear con las tecnologías actuales es considerada una energía limpia, que no produce residuos contaminantes ni contribuye al calentamiento global. Pero consume recursos no renovables y aún es potencialmente peligrosa. Todavía es necesaria más investigación que permita generar energía nuclear sin riesgos y a partir de otros materiales. Lo tienen claro los países desarrollados. Por ejemplo, en EEU el Berkeley Lab busca la anhelada fusión nuclear fría con ayuda de un colisionador de partículas. Pero en Colombia nos han asignado un papel diferente en el desarrollo mundial, que consiste en proveer materias primas y recursos naturales a los países que no quieren agotar más los suyos.
“Mientras tanto, el reactor del INEA permaneció mucho tiempo abandonado, prendido sólo para evitar un sobrecalentamiento. Y ahora, el único reactor nuclear en Colombia hace parte del sistema geológico nacional, antes Ingeominas, en la carrera 30 con 53 donde se usa principalmente para determinar detalladamente la composición química de muestras de suelo de todo el país, como miras a elaborar un mapa geoquímico del territorio colombiano, ubicando dónde se encuentran los recursos minerales valiosos en Colombia. En otras palabras: el reactor es hoy el motor de la locomotora minera de Santos, facilitando la exploración y finalmente la explotación de nuestros recursos naturales.”
En la década de los 70, debido a la crisis del petróleo, la producción de energía nuclear en EU creció desmedidamente. Pero el organismo encargado de regular y vigilar las plantas nucleares, la NRC, no creció de la misma manera, lo que en gran parte fue causa del accidente de Three Mile Island. La fusión fue una irresponsabilidad de las autoridades de EU. Pero puso fin a una ruta de investigación en Colombia y muchas partes del mundo. Está claro que tampoco en materia científica tenemos soberanía.


10:40
Patricia Cifuentes Osorio
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